Leyendas cortas

Adriana Morales
Adriana Morales
Licenciada en Letras

Las leyendas son relatos de tradición oral que combinan hechos reales, fenómenos sobrenaturales, fantásticos o de ultratumba que giran en torno a un momento histórico o cultural, un personaje, la naturaleza, un espacio geográfico, entre otros.

Las leyendas, además, tienen un valor educativo porque exponen una serie de creencias, tradiciones y costumbres propias de la cultura de un país o región, pueden ser largas o cortas, y son transmitidas por tradición oral de una generación a otra.

Las leyendas y los mitos, aunque tienen ciertas similitudes, son narraciones diferentes y no se deben confundir. Las leyendas se fundamentan en un personaje o momento histórico real y concreto. Los mitos, en cambio, son relatos que buscan explicar el origen del mundo, del bien, del mal y de los seres vivos.

1. El Huiña Huilli de Bolívar (leyenda ecuatoriana)

Esta leyenda ecuatoriana se desarrolla en el pueblo de Bolívar, y cuenta la historia de José, un hábil y tramposo jugador de cartas. Una noche, después de jugar, José volvía a casa y escuchó el llanto de un bebé. Conmovido, lo buscó y lo cargó en su pecho. Pero en el camino sintió un calor insoportable. Quiso dejar al niño en el suelo, pero sintió como una garra afilada se le clavaba en el pecho, dificultando su respiración.

Aterrado, escuchó una voz ronca y grave que salía del bebé y le decía “Ya te tengo”. José vio un terrible monstruo, “Huiña Huilli”, tomó valor y preguntó “¿Por qué? Si yo no te he hecho nada. Yo te rescaté y te salvé”. El monstruo respondió, “Porque eres malo, eres egoísta”. Tal fue el susto, que José se desmayó. Al día siguiente, cuando despertó, creyó que había tenido un sueño. Pero, caminando hacia su pueblo escuchó nuevamente el llanto del bebé.

2. Leyenda del sol y la luna (leyenda mexicana)

Cuando la Tierra estaba en la oscuridad los dioses encendieron una gran hoguera, quien la saltara podría resurgir como el sol y llevar la luz al mundo. Hubo dos candidatos, Tecuciztécalt, un hombre rico, fuerte y hermoso, y Nanahuatzin, un hombre pobre, débil y feo.

Tecuciztécalt fue temeroso, pero Nanahuatzin fue valiente y saltó, por lo que ardió en el fuego divino y se convirtió en el sol. Avergonzado, Tecuciztécalt saltó sobre el fuego, y también se convirtió en sol. Pero los dioses decidieron que solo podía haber un sol, por lo que tomaron un conejo por las patas y lo lanzaron con gran fuerza contra el segundo sol, cuyo brillo se redujo y al poco tiempo se convirtió en la luna.

3. Leyenda del maíz (leyenda mexicana)

Una antigua leyenda cuenta que los aztecas solo se alimentaban de raíces y animales de caza. No podían comer maíz porque estaba afuera de su alcance, escondido detrás de las altas montañas que rodeaban el pueblo. Los indígenas le pidieron ayuda al dios Quetzalcóatl, quien usó su inteligencia, se transformó en una hormiga y comenzó su travesía por las montañas.

Tras un gran esfuerzo y enfrentar diversas dificultades, consiguió llegar a la parte de atrás de las montañas y tomar un grano de maíz. Al llegar al pueblo, entregó el grano para que fuese sembrado y cultivado. A partir de ese momento, los aztecas pudieron alimentarse de maíz y se convirtieron en un pueblo próspero.

4. Leyenda de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl (leyenda mexicana)

Hace miles de años el Imperio Azteca dominaba el valle de México y los pueblos vecinos. Razón por la que el cacique de los Tlaxcaltecas decidió luchar para liberar a su pueblo. Su hija, Iztaccíhuatl, estaba comprometida con Popocatépetl, un apuesto guerrero, quien le prometió volver de la guerra para unirse a ella.

Al poco tiempo, un guerrero celoso le dijo a Iztaccíhuatl que su enamorado había muerto en combate. Tal fue la tristeza, que la joven murió. Cuando Popocatépetl volvió victorioso de la guerra, supo lo ocurrido. Tomó el cuerpo de su enamorada, lo llevó a lo alto de una gran montaña y, con una antorcha humeante, se arrodilló frente a ella para velar su sueño eterno. Fue así como los dioses convirtieron a los enamorados en volcanes.

5. El príncipe (leyenda europea)

Esta leyenda relata la historia de un príncipe holgazán e irresponsable. Una noche, harto de oír tantos sermones de sus padres, pidió con insistencia ser mayor para hacer lo que él quisiera. Al día siguiente despertó como un adulto. A su lado tenía una bobina de oro que le habló y le dijo que la debía cuidar pues, a medida que pasara el tiempo el hilo se iría soltando y le restaría años de vida.

La curiosidad del príncipe fue tal que tiró lentamente el hilo para descubrir cómo sería su vida. Después de un tiempo, se vio en el espejo y notó que era un anciano. Quiso enrollar el hilo, y no pudo. El tiempo que le restaba era apenas para su muerte. La bobina le habló y le dijo que había perdido años de vida queriendo ser un adulto y que el tiempo que había halado ya no lo podría recuperar. El príncipe, ahora rey, gritó terriblemente y murió sin haber hecho nada con su vida.

6. El perro conquistador (leyenda mexicana)

Cuenta la leyenda que, durante un ataque en un poblado indígena de Coahuila, los conquistadores usaban perros como arma mortal. Todos huían, pero una joven indígena quedó rezagada y no pudo escapar. Por lo que se detuvo y se agachó para estar a la altura de los perros.

A pesar del miedo que sentía, la joven comenzó a hablar con dulce voz a uno de los perros que tenía cerca, “Eh, perrito, perrito lindo, no tengas miedo”. El animal, se quedó paralizado y siguió escuchando, “Ven, perrito lindo, no te haré daño”. Para el asombro de los soldados, el perro se acercó a la joven y se dejó acariciar, le lamió sus manos y la siguió cuando ella comenzó a correr hacia la selva y más nunca fueron vistos.

7. La leyenda del águila (leyenda europea)

Cuenta la leyenda que un cazador vio en su camino cómo una imponente águila volaba en lo alto llevando en su pico una serpiente para alimentar a su cría. Cuando el águila dejó el nido, la serpiente se dispuso a atacar, pero el cazador vio lo que sucedía y sin pensarlo, flechó a la serpiente, rescató a la cría y se la llevó.

El águila, ajena a los hechos, vio al cazador con su cría y fue a atacarlo. El cazador le explicó lo sucedido, y que su intención era ayudar y mantener a salvo a la cría. El águila le prometió al cazador cuidar siempre de su cría. Para que se la devolviese, le dio a cambio dos de sus mejores cualidades, una vista aguda y la fuerzas de sus dos alas para que pudiese disparar flechas sin fallar.

El joven cazador lo pensó bien y desde el fondo de su corazón aceptó devolverle la cría al águila, que desconsolada pedía a su hijo, dándole así una nueva oportunidad para que la cuidara.

8. Leyenda de la flor de navidad (leyenda mexicana)

Cuenta la leyenda que en un pequeño pueblo de México, todos los habitantes tenían por costumbre reunirse en la iglesia cada año en Navidad, y dejar un regalo de nacimiento para el niño Jesús. A Pablo, un niño del pueblo, le gustaba mucho esa tradición, pero como era pobre no podía dejar un regalo.

En una oportunidad, Pablo se escondió triste en un rincón de la iglesia y comenzó a llorar. De pronto, de sus lágrimas brotó una hermosa flor de pétalos rojos. Él comprendió que era un regalo de Dios para que se la ofreciera al niño Jesús. Feliz, fue y dejó la flor junto a los demás obsequios. Todos, al ver tan hermosa flor, decidieron llevar una idéntica cada año. Desde ese entonces comenzó la tradición de llevar cada año una flor de navidad para el niño Jesús.

9. La leyenda de los unicornios (leyenda medieval)

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo vivían en la Tierra unos hermosos, mágicos y bondadosos animales llamados unicornios. Parecían caballos, su pelaje era blanco y tenían un cuerno en la frente con dones sanadores. Eran seres solitarios que solo se dejaban ver por las personas de buenos sentimientos.

En la Edad Media muchos cazadores comenzaron a cazar unicornios para quitarles los cuernos, provocando su muerte inmediata. Para ello, se aprovecharon de las personas buenas para atraer su atención, lo que provocó su pronta desaparición. Estos seres magníficos quedaron en el recuerdo como un símbolo de valor, libertad, bondad y fuerza.

10. Leyenda del samurai paciente (leyenda japonesa)

En los alrededores de Tokio vivía un viejo samurai con gran conocimiento y sabiduría. Su grupo de discípulos lo apreciaba, respetaba y creía que, a pesar de su avanzada edad, él era capaz de vencer en lucha a cualquier adversario.

Un día un joven samurai, inexperto e irrespetuoso lo retó frente a todos. Pero el hombre se mantuvo sereno y no respondió a las provocaciones. Al finalizar el día el joven no recibió respuesta y se retiró humillado. Los discípulos del samurai le preguntaron por qué actuó así, y él respondió que si alguien llega a nosotros con un regalo y no lo aceptamos, ¿a quién le pertenece? Pues a quien lo quiso obsequiar.

11. Leyenda de la mandioca (leyenda brasileña)

Esta leyenda relata la historia de una india llamada Atioló casada con un indio de nombre Zatiamaré. Cuando Atioló quedó embarazada, Zatiamaré vivía rezongando que quería un hijo para que creciera y fuese igual a él. Sin embargo, la pareja tuvo una niña, que Atioló llamó Mani. Su padre no la quería y ni le hablaba.

Tiempo después, Atioló volvió a quedar embarazada y tuvo un hijo al que llamaron Tarumá. Zatiamaré siempre jugaba con él y se le veía muy feliz. Entristecida, Mani le pidió a su madre que la enterrara viva. Tras varios intentos, finalmente Mani fue enterrada en la selva y le dijo a su mamá, que el día que pensara en ella y olvidara su rostro la fuese a visitar.

Mucho tiempo después Atioló tuvo nostalgia de su hija y la fue a visitar, pero en el lugar donde la había enterrado encontró una planta grande que se dividió. Atioló se llevó una raíz de la planta que resultó ser la mandioca.

12. Leyenda de Maichak (leyenda venezolana)

La leyenda relata la historia de un hombre llamado Maichak que no sabía hacer nada. Un día, mientras él estaba sentado triste en la orilla del río, un pequeño hombre salió del agua y le dio una taparita que le ayudaría a pescar, pero que no debía mostrársela a nadie. Sin embargo, sus cuñados la descubrieron y la perdieron.

Luego, Maichak se consiguió con una tortuga que le regaló una maraca con el poder de cazar báquiros. Pero sus cuñados también la descubrieron y se la quitaron. Lo mismo ocurrió más tarde con un peine mágico para cazar aves que le había dado un araguato.

Cansado de que sus cuñados siempre le quitaran sus cosas, Maichak decidió irse lejos, y así aprendió a pescar, cazar y tejer. Tras muchas lunas, volvió a su pueblo y le contó y enseñó a su familia todo lo que había aprendido.

13. El gnomo (leyenda europea)

Esta leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer relata la historia de unas jóvenes que vivían en el pueblo de Moncayo, Aragón. En el pueblo vivía Gregorio, un anciano que acostumbraba contar historias a las chicas que iban cada día con sus cántaros a buscar agua en el manantial.

Esta vez les dio un consejo, Gregorio les dijo que no debían permanecer cerca del manantial hasta la puesta del sol. Pues, en lo alto de la montaña viven los gnomos, unos seres malignos que resguardan en su cueva piedras preciosas, y que por las noches salen a embrujar a los pobladores que están cerca del manantial.

Las chicas escucharon atentas el consejo e hicieron caso. Pero dos hermanas, Marta, una chica orgullosa, y Magdalena la más noble, fueron al día siguiente, al anochecer a buscar agua. Ambas escucharon voces, Marta se dejó atraer por las palabras del gnomo en el agua y nunca apareció. Magdalena, por el contrario, escuchó el viento que venía del cielo, venció al mal y volvió a casa.

14. El callejón del beso (leyenda mexicana)

En la ciudad de Guanajuato vivía una joven llamada Carmen, cuyo padre era un hombre violento. Cuando este supo que su hija estaba enamorada de un joven llamado Luis, se opuso a su relación. Tanto que la amenazó con enviarla a un convento o casarla con un anciano rico para acrecentar su fortuna.

Luis tuvo la gran idea de comprar la casa de al lado donde vivía su bella dama, y cuyas ventanas estaban muy cercas una de la otra. Fue así como un día Luis y Carmen pudieron volver a verse y estrechar sus manos, pero en ese momento, de repente, el padre de la joven apareció de forma violenta y le quitó la vida a su hija. Ante tal escena, Luis se despidió de su amada dándole un tierno beso a la mano, ya sin vida, de Carmen.

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