Personajes de la independencia de México

Frank Arellano
Frank Arellano
Profesor de Historia

La independencia hizo posible que México se separase de España y surgiera como nación soberana. El proceso de independencia fue largo y tuvo varias etapas, comenzando con el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810 y culminando con la entrada del ejército trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.

Aquí te presentamos diez héroes y personajes clave del proceso. Te contamos en qué etapa participaron y en cuáles eventos importantes se destacaron. Sin ellos, la independencia de México no habría acontecido.

Héroes de la primera etapa de la independencia

1. Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811)

Cura Hidalgo
Nació en Pénjamo, intendencia de Guanajuato el 8 de mayo de 1753; murió en Chihuahua el 30 de julio de 1811.

Miguel Hidalgo siempre será conocido en la historia por haber lanzado el memorable Grito de Dolores, que dio inicio a la independencia el 16 de septiembre de 1810. El Padre de la Patria mexicana era oriundo de Pénjamo. En su juventud estudió filosofía en el Colegio de San Nicolás Obispo y luego se ordenó como sacerdote de la Iglesia Católica.

El cura Hidalgo siempre tuvo contacto con comunidades campesinas e indígenas y se interesó por el bienestar de estas. Una vez que aconteció la invasión francesa en España, Hidalgo entró en contacto con varios oficiales del ejército novohispano que veían con recelo lo que ocurría en Europa. Así se unió a las conspiraciones en contra del gobierno del virreinato.

Cuando la Conspiración de Querétaro fue descubierta, Hidalgo decidió que era momento de comenzar la rebelión. Entonces llamó a los feligreses de su parroquia en Dolores, y profirió el grito para levantarse en armas. Durante meses, su movimiento insurgente creció, tuvo victorias militares y logró tomar ciudades como Guanajuato, Valladolid (hoy Morelia) y Toluca.

Aun así, la suerte cambiaría entrado el año 1811. Los insurgentes sufrieron derrotas que los hicieron replegarse. En su camino hacia el norte para buscar apoyos, los insurgentes fueron traicionados por Ignacio Elizondo, quien les tendió una emboscada y los entregó a las autoridades realistas. Hidalgo fue hecho prisionero y luego recibiría la pena capital.

2. Ignacio de Allende y Unzaga (1769-1811)

Ignacio Allende
Nació en San Miguel El Grande el 21 de enero de 1769; murió en Chihuahua el 26 de junio de 1811.

Nacido en el seno de una familia acomodada, Allende se integró en su juventud a la caballería del ejército del Virreinato de Nueva España. Mientras ocupaba su cargo, conoció a personas críticas del régimen español. Entonces entabló amistad con los conspiradores de Querétaro, entre los que se encontraba Miguel Hidalgo.

Al estallar la rebelión en septiembre de 1810, Allende fue nombrado Teniente General del ejército insurgente. Participó en la toma de Alhóndiga las Granaditas, la que permitió a los insurgentes hacerse de armas indispensables para su avance. También participó en la batalla del Monte de las Cruces, después de la cual propuso que se avanzara hasta la Ciudad de México. No obstante, Hidalgo consideró que eso iba a ser muy arriesgado y decidieron retroceder.

Luego de la derrota sufrida en la batalla de Puente Calderón en enero de 1811, Allende y los demás líderes de la insurgencia debieron escapar. En su huida hacia Estados Unidos, Allende también fue capturado por las tropas realistas en marzo y sentenciado a muerte en junio. El pueblo de San Miguel el Grande fue rebautizado como San Miguel de Allende en su honor.

3. Josefa Ortíz de Domínguez (1768- 1829)

Josefa Ortíz de Doménguez
Nació en Valladolid de Michoacán el 8 de septiembre de 1768; murió en Ciudad de México el 2 de marzo de 1829.

Doña Josefa, o la corregidora, como se le conocía en la ciudad de Querétaro, participó y ayudó a organizar reuniones en las que se discutía sobre literatura y temas políticos. Era esposa del corregidor Miguel Domínguez y se cuenta que lo alentó a escuchar la voz de los criollos que criticaban el mando español. De esa manera, pronto ambos se unieron a la Conspiración de Querétaro.

Cuando la conspiración fue descubierta, intentó hacerle llegar la noticia a Miguel Hidalgo a través de un amigo común. Una vez iniciada la insurrección en septiembre, Josefa Ortíz buscó apoyar al movimiento con envíos de dinero e información. Debido a las sospechas levantadas en su contra, la recluyeron en el convento de Santa Clara y luego en el de Santa Teresa.

Ortíz decidió quedarse en la Ciudad de México después de lograda la independencia, donde vivió hasta 1829. Ya en tiempos republicanos, el gobierno de Querétaro la proclamó Benemérita del Estado y en su honor se han erigido varias estatuas en el país.

Líderes de la segunda etapa de la independencia

4. José María Morelos y Pavón (1765-1815)

J M Morelos
Nació en Valladolid de Michoacán el 30 de septiembre de 1765; murió en San Cristóbal de Ecatepec el 22 de diciembre de 1815.

Morelos se destacó como el líder de la segunda etapa de la independencia mexicana. Era oriundo de Valladolid (Michoacán), ciudad que hoy lleva el nombre de Morelia en su honor. Nació en el seno de una familia de pocos recursos y su condición de mestizo no le deparaba un brillante futuro en la sociedad colonial. No obstante esto, su determinación lo condujo a entrar al Colegio de San Nicolás para hacerse sacerdote.

En 1810 siguió los pasos de Miguel Hidalgo y se convirtió en un cura revolucionario. Así, por sus hazañas militares fue nombrado jefe de la insurgencia en el sur de México. Poco después de la muerte de Hidalgo, Morelos tomó las riendas de las campañas militares, logrando tomar la ciudad de Oaxaca en 1812 y llegando a controlar regiones enteras del suroeste.

Bajo su liderazgo se convocó el Congreso de Chilpancingo en 1813, el cual pretendió declarar la independencia de México y redactar una constitución para el país. Morelos también publicó un manifiesto: los Sentimientos de la Nación, muy influyentes en la historia política de México. Sus ideas contribuyeron a la sanción de la Constitución de Apatzingán en 1814, que era liberal e igualitaria.

A pesar de los éxitos políticos, pronto vino una serie de derrotas militares. El virrey español Félix María Calleja reprimió con fuerza a la causa insurgente y, en noviembre de 1815, sus tropas consiguieron atrapar a Morelos. Condenado por herejía y traición a la corona española, Morelos fue fusilado un mes después de su captura.

5. Leona Vicario (1789- 1842)

Leona Vicario
Nació en Ciudad de México el 10 de abril de 1789; murió en su ciudad natal el 21 de agosto de 1842.

Leona Vicario fue una mujer con vastas capacidades intelectuales. Quedó huérfana aún siendo niña y permaneció al cuidado de su tío, el abogado Agustín Pomposo. Así, Leona recibió como herencia tanto la fortuna de su familia como una elevada educación liberal.

Desde temprano simpatizó con el movimiento insurgente. Apenas pudo se unió a sociedades secretas, como la de "Los Guadalupes", que procuraron apoyar la independencia. Ella y su futuro esposo, Andrés Quintana Roo, fueron miembros de una red de mensajería que informaba a los insurgentes sobre los movimientos españoles y lo que se decía en Ciudad de México.

Leona donó dinero, dio refugio a rebeldes y finalmente se unió en Oaxaca a las fuerzas insurgentes comandadas por José María Morelos. Luego de la muerte de este, escapó hacia Michoacán, donde permaneció escondida hasta 1817. Ya cuando su captura era inminente, Leona junto con su esposo aceptaron ser confinados en Toluca, donde pasaron más de tres años.

Al ser alcanzada la independencia, el congreso de México reconoció sus aportes a la causa independentista. En compensación por sus pérdidas materiales, le entregaron la hacienda de Ocotepec, en los llanos de Apan. Hoy día se le reconoce en México como Madre de la Patria.

6. Nicolás Bravo (1786- 1854)

Nicolas bravo
Nació en la hacienda de Chichihualco, Chilpancingo el 10 de septiembre de 1786; murió en el mismo lugar el 22 de abril de 1854.

Nicolás Bravo comenzó su carrera militar en 1811 junto a varios miembros de su familia, incluido su padre, Leonardo Bravo. Luchó en el bando rebelde bajo el mando de Hermenegildo Galeana y pronto se hizo hombre de confianza de José María Morelos, a quién acompañó en el sitio de Acapulco.

Como militar fue considerado valeroso, pero también "generoso y magnánimo". Esa reputación la ganó al perdonar la vida de 300 soldados realistas que tenía en sus manos y no tomar venganza por la muerte de su padre, que había sido ejecutado por órdenes de las autoridades virreinales en septiembre de 1812.

Bravo peleó continuamente hasta que fue puesto en prisión en 1817. Estuvo recluido por tres años y al salir en libertad, respaldó el Plan de Iguala. Ya alcanzada la independencia mexicana, Bravo se desempeñó en diversos cargos políticos y militares, siendo el primer vicepresidente republicano de México (1824-1827) y presidente en tres brevísimos periodos: 1839, 1842-1843 y 1846.

Miembros de la resistencia en la tercera etapa de la independencia

7. Guadalupe Victoria (1786- 1843)

Guadalupe Victoria
Nació en Tamazula, Durango el 29 de septiembre de 1786; murió en Perote, Vercruz el 21 de marzo de 1843.

Nació con el nombre de José Fernández y Félix, pero en 1812 adoptó el nombre de Guadalupe Victoria como muestra de devoción, para que la virgen le otorgara el triunfo a la causa insurgente. Peleó junto a José María Morelos y luego se unió a las fuerzas de Nicolás Bravo en Veracruz. Allí controlaron el Puente del Rey y atacaron a las tropas realistas, hasta que fueron vencidos en 1815.

Como los otros caudillos de la insurgencia, en la tercera etapa de la independencia tuvo que desplazarse continuamente para seguir con la lucha. Sus fuerzas disminuyeron luego de la muerte de Morelos. Por eso tuvieron que recurrir a las tácticas de guerrilla para mantenerse en pie.

Se cuenta que en 1816 Victoria organizó un ataque al convoy que acompañaba a Juan Ruíz de Apodaca, el recién llegado virrey en la Nueva España. Estuvo cerca de capturarlo, pero no lo logró. Poco a poco Victoria sufrió derrotas en las que perdió los pueblos bajo su mando, y ya en 1817 tuvo que huir para esconderse en la selva.

Durante casi cuatro años se mantuvo en el monte, apenas sobreviviendo. No salió de esta condición hasta que se conoció el Plan de Iguala. Entonces apoyó ese plan de independencia y luego la transición de imperio a república. Su renombre lo llevó a ser electo como el primer presidente republicano de México entre 1824 y 1829.

8. Javier Mina y Larrea (1789- 1817)

Francisco Xavier Mina
Nació en Navarra, España el 1 de julio de 1789; murió en Pénjamo, Guanajuato el 11 de noviembre de 1817.

Javier Mina fue un militar de origen español que combatió a favor de la causa mexicana por sus convicciones liberales. Cuando comenzó sus estudios universitarios en Zaragoza, sucedió la invasión francesa a España, por lo que decidió enlistarse en las milicias de resistencia contra el régimen de Bonaparte en 1808.

Mina fue capturado por soldados franceses y llevado a París, donde estuvo en prisión hasta 1814. A su vuelta a España, apoyó a los partidarios de la Constitución de Cádiz, pero en ese momento la posición del rey Fernando VII era férrea contra ellos. Entonces se fue con destino a Inglaterra, donde conoció los acontecimientos de la Nueva España en América.

En abril de 1817, Mina llegó a Tamaulipas siendo parte de la expedición náutica que venía a brindar apoyo a la insurgencia. Participó en campañas militares en la costa y en Guanajuato, unido a las fuerzas de Pedro Moreno. Estas campañas quisieron alentar a la población para rebelarse contra el régimen, pero la organización de la resistencia resultó cuesta arriba.

Seis meses después de su llegada a México, Mina fue atrapado y encarcelado. En menos de 15 días los oficiales españoles apostados en Pénjamo decidieron llevarlo al paredón de fusilamiento en las cercanías del Cerro del Borrego.

9. Vicente Guerrero (1782- 1831)

Vicente Guerrero
Nació en Tixtla el 10 de agosto de 1782; murió en Culiápam, Oaxaca, el 14 de febrero de 1831.

Guerrero aprendió de su padre el oficio de arriero, por lo que trabajó con el transporte de mercancías antes del brote independentista. Cuando se enteró de los acontecimientos de 1810, decidió unirse a la insurgencia y juntarse al movimiento de José María Morelos. También acompañó al General Mariano Matamoros en la batalla de Izúcar (1812). Pronto su valentía y destreza le hicieron ganar prestigio.

Guerrero fue el caudillo que más opuso resistencia al régimen monárquico en la tercera etapa de la independencia. Aun cuando varios de sus compañeros fueron encarcelados, él mantuvo la guerra de guerrillas que no pudo ser sofocada por Iturbide y los soldados realistas.

El virrey le ofreció el indulto, es decir, el perdón si se rendía, pero Guerrero lo rechazó. Iturbide y Guerrero poco después se empezaron a comunicar mediante cartas. Así fue cómo llegaron al pacto sellado con el Abrazo de Acatempan. Sus milicias se unieron formando el Ejército Trigarante, se adhirieron al Plan de Iguala y entonces consiguieron concretar la independencia de México.

Aunque Guerrero reconoció a Iturbide como emperador, después fue parte del movimiento que lo sacó del poder. Ya formada la república, Vicente Guerrero ocupó puestos importantes de poder. Llegó a ser presidente entre abril y diciembre de 1829, pero su vicepresidente se rebeló contra él.

Guerrero salió de la capital y organizó un movimiento para combatir por su vuelta al poder. Mientras luchaba, fue capturado y sentenciado a muerte en enero de 1831. La historia sólo lo premiaría con el tiempo. En 1833 fue nombrado Benemérito de la Patria y hoy día el Estado de Guerrero lleva este nombre en su honor.

El impulsor de la cuarta etapa de la independencia

10. Agustín de Iturbide (1783- 1824)

Iturbide emperador
Nació en Valladolid de Michoacán el 27 de septiembre de 1783; murió en Padilla, Tamaulipas el 19 de julio de 1824.

Iturbide era militar del ejército realista y peleó contra el movimiento independentista. Sin embargo, esto cambió a finales de 1820 cuando fue enviado por el virrey Apodaca a combatir a los insurgentes que permanecían en el sur. Fue entonces cuando Iturbide mostró desacuerdo con las reformas liberales que se empezaban a realizar en España, entró en contacto con Vicente Guerrero y luego se pasó al lado de la insurgencia.

Esto modificó la balanza de poder, se conformó el ejército trigarante y permitió a los rebeldes alcanzar la independencia. Iturbide proclamó el Plan de Iguala y entró con su ejército a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, completando así la independencia nacional.

En mayo de 1822 fue proclamado emperador, pero pronto su gobierno tuvo fuerte oposición. Los antiguos miembros de la insurgencia siguieron los planes del General Santa Anna para desconocer su régimen. Sin apoyo, Iturbide abandonó el poder en marzo de 1823 y se fue a Europa.

Estando en el viejo continente, el congreso de México lo declaró traidor y fuera de la ley si volvía a suelo mexicano. Sin conocer tal decreto, Iturbide regresó en julio de 1824. Poco después de su desembarco en Soto la Marina, Tamaulipas, fue arrestado y fusilado.

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