Cómo hacer una introducción

Adriana Morales
Adriana Morales
Licenciada en Letras

La introducción es la parte inicial de un texto, a través del cual se pretende acercar al lector al contenido a seguir y llamar su atención para que continúe con su lectura, bien sea por placer, investigación, corrección o evaluación de un trabajo académico.

Por ello, la introducción se considerada una parte importante del texto, bien sea de tipo investigativo, científico, divulgativo, literario, entre otros, el cual siempre se coloca antes del primer capítulo.

¿Tienes en cuenta estos datos cuando redactas una introducción? Si no es así, a continuación te presentamos una serie de pasos que te servirán para hacer una introducción.

1. Cómo iniciar la redacción

La introducción, desde el primer párrafo, debe ser interesante, coherente, generar curiosidad y contextualizar al lector sobre el contenido desarrollado en las páginas siguientes, en especial porque se trata del primer contacto que tiene con el texto.

Incluso, también puede ser desarrollado de otra manera, e iniciar con una breve historia, referencia cultural o análisis de datos interesantes que luego serán ampliados en el contenido.

2. Lenguaje y tono

Se recomienda emplear un tono personal, pero respetando el uso de un vocabulario y lenguaje formal, técnico o coloquial según el público lector al que va dirigido el texto.

Por ejemplo, la redacción de una introducción para una novela no es igual que aquella que se realiza para un texto sobre economía o finanzas. De allí que es importante saber qué lenguaje y tono emplear en cada caso.

3. Qué preguntas se deben responder

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Recuerda que la introducción de un texto debe ser concisa, clara y atrayente para el lector.

El lector llega al texto por diversos motivos, bien sea porque está realizando una investigación o estudio, porque desea realizar una lectura placentera o porque se trata de un tutor o profesor que debe realizar las correcciones de una tesis o investigación.

Por tanto, luego de que el lector lee el título del texto, se preocupa por leer la introducción, en la cual espera que le sean respondidas algunas de sus inquietudes para decidir si sigue o no con la lectura del texto. Por ejemplo:

  • ¿Cuál es el tema principal?
  • ¿Por qué se hizo este texto?
  • ¿Cuál es su importancia?
  • ¿Por qué se recomienda su lectura?
  • ¿Se trata de una descripción, análisis o contraste de información?, entre otros.

De esta manera se puede exponer mejor el tema a tratar, las ideas principales, los métodos aplicados o investigación realizada, en qué se diferencia de otros textos y cuáles son los aportes finales.

4. Organización de la información

Es muy importante presentar la información de manera organizada, iniciado con las ideas principales o más importantes, y continuando con las ideas complementarias. Si se considera necesario, también se puede agregar algún dato relevante que enganche al lector.

En este sentido, desde el título y en la introducción será de gran utilidad emplear las palabras claves del texto, de esta manera el lector podrá formularse una idea más concreta del contenido que sigue, y se facilita su lectura.

Si se trata de una tesis o trabajo de investigación, también se pueden hacer citas de autores destacados en el área de estudio o tema que se presenta.

Por tanto, se presenta una síntesis del tema, pero sin revelar mayores detalles, así el lector queda con más entusiasmo de leer lo que sigue a continuación.

5. Extensión

La introducción se caracteriza por ser breve, generalmente, no más de tres páginas, según la extensión del texto. En ocasiones, si se trata de un ensayo, puede que no pase de una cuartilla.

Asimismo, y considerando que la introducción es una parte fundamental del texto, se recomienda que su redacción se realice al final, cuando la obra esté concluida, así se evitan incoherencias o desaciertos, ya que durante la elaboración de un texto, éste suele cambiar bastante hasta que se haya concluido.

6. Otros recursos para enriquecer la introducción

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En la introducción te puedes valer de otros recursos que agreguen valor al contenido expuesto.

A continuación se presentan diversos recursos que pueden ser empleados a modo de enriquecer la introducción de un texto:

  • Presentar argumentos que logren persuadir al lector.
  • Si se trata de un trabajo académico e investigativo es importante responder a preguntas como: ¿por qué se va a trabajar sobre este tema?, ¿cuál es el interés de tal investigación?, ¿a quiénes está dirigida?, ¿en qué teoría se apoyó el autor?, ¿qué metodología se empleó?
  • Presentar la introducción en otro idioma, como en inglés.
  • Uso de infografías o esquemas que faciliten la comprensión del texto.

Vea también Importancia de la investigación.

Adriana Morales
Adriana Morales
Licenciada en letras de la Universidad Central de Venezuela (2008), con Maestría en Gestión y Políticas Culturales (2016) y diplomado de Edición de libros (2011).