Positivismo

Juliana Bezerra
Juliana Bezerra
Licenciada en Historia

El positivismo es una doctrina filosófica, sociológica y política que enfatiza la aplicación del método científico en los eventos del día a día. Se opone a las abstracciones teóricas, imaginativas y metafísicas.

El positivismo surgió en Francia en el inicio del siglo XIX con la afirmación de que el conocimiento científico es la única forma de conocimiento verdadero.

La corriente positivista promueve el culto a la ciencia, el mundo humano y el materialismo en detrimento de la metafísica y el mundo espiritual.

A partir de ese saber, se pueden explicar cosas prácticas, como las leyes de la física, de las relaciones sociales y de la ética. Es también una clasificación totalmente cientifista del conocimiento y de la ética humana, donde se desconfía de la introspección como medio de alcanzar el conocimiento.

Metodología del positivismo

La metodología básica positivista es la observación de los fenómenos. Se privilegia la observación sobre la especulación sobre los hechos, dejando por fuera todo conocimiento que no pueda ser comprobado científicamente.

De este modo, la experiencia sensorial sería la única generadora de datos concretos (positivos) a partir del mundo físico o material.

Por otro lado, no hay objetividad en la información obtenida en los fenómenos no observables. Estos serían inaccesibles a la ciencia, pues ella solamente se fundamenta en teorías comprobadas por métodos científicos válidos.

En el positivismo se notan dos orientaciones:

  • Orientación científica, que busca hacer efectiva una división de las ciencias;
  • Orientación psicológica, una línea teórica de la sociología que investiga toda la naturaleza humana verificable.

Según Augusto Comte, los pilares del positivismo son el amor, el orden y el progreso. A estos corresponden los siguientes aspectos de la existencia humana: los sentimientos, los pensamientos y las acciones. Las estructuras del orden social positivo son la moralidad, la teoría y la práctica.

Los tres estados del positivismo

La idea clave del positivismo comtiano es la ley de los tres estados evolutivos del ser humano, a saber:

  • Estado teológico, donde el ser humano busca la explicación para la realidad por medio de entes sobrenaturales;
  • Estado metafísico, en el cual los dioses son sustituidos por entidades abstractas, como el "éter", para explicar la realidad;
  • Estado positivo de la humanidad, donde no se explica el "porqué" de las cosas sino el "cómo", a partir del dominio de las leyes de causa y efecto.

Historia del positivismo

El término positivismo fue utilizado como concepto por primera vez para designar el cientifismo en cuanto método, por el francés Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon (1760-1825).

Su secretario, Augusto Comte (1798-1857) en su obra fundamental Curso de filosofía positiva establece el tratado metodológico positivista. Se considera entonces a Comte como el creador del positivismo.

El filósofo liberal inglés John Stuart-Mill (1806-1873) dedicó su último libro Lógica a los principios y métodos necesarios para la construcción futura de las ciencias sociales, basados en el positivismo de Comte. Aunque Comte y Stuart-Mill convergieron en los aspectos filosóficos del positivismo, sus visiones sociológicas y políticas fueron diametralmente opuestas.

Émile Littré (1801-1881) fue un importante e influyente exponente del positivismo desde 1840. Littré y otros positivistas (llamados como littreístas) rechazaron la idea de la religión de la humanidad al considerarla como una parálisis al progreso filosófico y sociopolítico.

Poco tiempo después de la muerte de Comte, en 1857, se empezaron a levantar iglesias positivistas donde se prometía la fusión de la ciencia y la religión. La última iglesia positivista inglesa cerró sus puertas en los años 30 del siglo XX.

Positivismo en Latinoamérica

El deseo de intelectuales y políticos de liberarse del estancamiento social establecido desde la independencia de España impulsaron el positivismo en varios países latinoamericanos. Argentina y México fueron los dos primeros países latinoamericanos en recibir la influencia del positivismo.

Serios intentos fueron concertados para establecer el positivismo como sistema sociopolítico. Cuando los liberales en Latinoamérica ganaron el poder a finales del siglo XIX, buscaron asegurar un gobierno centralizado fuerte, estable y ordenado.

El positivismo abarcaba la creencia de que a través de la "formulación de políticas" científicas por administradores técnicamente competentes era posible crear las condiciones en la cual la democracia liberal moderna pudiera prosperar.

Su influencia se extendió a lo largo de Latinoamérica, promoviendo gobiernos fuertes, orden social, estabilidad y crecimento económico.

La fuerza de las ideas positivas reflejaron el compromiso del liberalismo dominante para alcanzar el progreso por encima de los obstáculos culturales y religiosos.

El movimiento positivista inspiró varias reformas, especialmente en la administración y en la educación. Gabino Barreda (1818-1881), intelectual mexicano que atendió las clases de Comte en París, introdujo en la educación mexicana un currículo positivista basado en el trabajo de Comte a finales de 1860, durante el gobierno de Benito Juárez.

Porfirio Díaz (1830-1915) adoptó el positivismo como su doctrina oficial en México. Sin embargo, el positivismo de finales del siglo XIX también reafirmó los instintos autoritarios. Estas reformas positivistas fueron asociadas con regímenes rígidos y represivos en varios paises.

Los positivistas fueron también influenciados por las ideas racistas europeas para reducir a la población indígena, mestiza y negra a un estado social inferior.

La eventual reacción contra el positivismo en las primeras décadas del siglo XX debilitó el liberalismo. Esto tuvo un impacto importante en el desarrollo del nacionalismo en Latinoamérica.

En la Latinoamérica contemporánea, como lo expresa Gavin O'Toole en su libro Politics Latin America (Política América Latina), la proliferación de tecnócratas es una tendencia positivista. Los tecnócratas son elaboradores de políticas altamente capacitados con preferencia por soluciones técnicas a los problemas sociales y económicos.

Figuras destacadas del postivismo en Latinoamérica fueron Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) y Juan Bautista Alberdi (1810-1884) en Argentina; Porfirio Diaz (1830-1915) y Gabino Barreda en México.

En Colombia se destacó Rafael Núñez (1823-1894). Javier Prado Ugacherte (1871-1921) y Jorge Polar Vargas (1856-1932) en Perú. En Venezuela, el positivismo tuvo gran acogida durante los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco (1829-1899).

Positivismo como religión

Con la obra Sistema de política positiva (1854), Augusto Comte creó la religión de la humanidad, o la religión positiva. Las directrices son las siguientes: "El amor por principio y el orden por base; el progreso por fin".

De ese modo, busca "vivir para los otros", donde el altruismo es la palabra de orden.

Por tanto, la unidad espiritual es establecida por la ciencia, la religión de la humanidad, única capaz de regeneración social y moral.

Esta religión también poseee un "ser supremo". Este sería la "humanidad personificada" y su fuerza emana del conjunto de inteligencias convergentes de todas las generaciones, pasadas, presentes y futuras, las cuales perfecionarán el género humano.

La religión positivista también utilizaba símbolos, señales, estandartes y vestimentas litúrgicas. EL calendario positivista es de base lunar con 13 meses de 28 dias. También conmemoraban días de santos (grandes personalidades humanas), sacramentos y celebraciones cívicas.

Los aspectos religiosos del positivismo dejaron de ser atractivos y la religión de la humanidad es únicamente de interés histórico en la actualidad.

Curiosidades

  • Existen corrientes de otras disciplinas que se denominan "positivistas" sin tener ninguna relación con el positivismo de Comte.
  • El positivismo es una reacción radical al transcendentalismo idealista alemán y al romanticismo.
  • Augusto Comte fue el creador de la palabra altruismo para resumir el ideal de su nueva religión.
  • Las teorías de Comte fueron criticadas por la tradición sociológica y filosófica marxista, especialmente por la Escuela de Frankfurt.

(Texto traducido y adaptado por Ana Zita).

Vea también Método científico.

Juliana Bezerra
Juliana Bezerra
Licenciada en Historia por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, y especialista en Relaciones Internacionales por el Centro Universitario La Salle de Río de Janeiro, en Brasil, con maestría en Historia de América Latina y la Unión Europea por la Universidad de Alcalá, en España.